Mostrando entradas con la etiqueta hoteles. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hoteles. Mostrar todas las entradas

lunes, 23 de septiembre de 2013

Hotel La Grisa

Ya estamos de vuelta tras un largo verano dispuestas a compartir con vosotros todos nuestros descubrimientos. Uno de los primeros en orden cronológico es el hotel La Grisa, en Bale (Croacia). Es cierto que la primera noche de un viaje tiene algo especial y que yo creo que ninguna otra vuelve a ser igual, pero es que este sitio, además del factor sorpresa, vale su peso en oro. 

Como os imaginaréis ya, este año estuvimos de vacaciones en Croacia y Bale, en Istria, fue nuestra primera parada. El país en general nos sorprendió porque no esperábamos encontrarnos paisajes, como el de esta zona precisamente, repletos de bosques con árboles de hoja caduca y frondosos como los de cualquier zona boscosa del norte de España. Concretamente, Istria es como Asturias, pero con buen tiempo ;)

Bale es un pueblo medieval muy chiquitín, pero que tiene un encanto especial. Nos cautivó su tranquilidad. Había turistas, pero sobre todo había gente del pueblo asistiendo a un concierto de música tradicional en la plaza mayor. ¡Un diez!




lunes, 8 de abril de 2013

Fin de semana en Valencia

Llevamos ya tantas semanas pasadas por agua que necesitaba poner un poco de sol en mi vida. Según el pronóstico solo iba a hacer buen tiempo en Levante, así que aunque ya conocíamos Valencia, organizamos el fin de semana en un tris y allá que nos fuimos. Nos alojamos en el hotel Husa Dimar, un hotel a un paso del centro, que resultó ser una estupenda elección: nuevecito, bien decorado, con un buen desayuno y buen precio.


La verdad es que recordaba la ciudad más bonita de mis viajes anteriores, quizás porque los hice en otras circunstancias y con menos tiempo para callejear y escudriñar la ciudad. Aun así es indudable que Valencia tiene rincones muy agradables y muchos atractivos que no desmerecen una visita. Además ese clima fantástico del que disfrutan le hace ganar puntos, ya empezaba a respirarse primavera en sus calles, los árboles estaban en flor y la temperatura superaba los 20 grados (a medida que iba pasando el fin de semana el tiempo se estropeó un poco, pero se estaba genial igualmente).

lunes, 18 de febrero de 2013

El portón segoviano, un fin de semana para descansar

La semana pasada daban nieve en toda España y nosotros decidimos refugiarnos del frío con amigos y cerca de una buena chimenea, así dimos con El Portón Segoviano. Unas casas rurales en Cañicosa, a 5 minutos de Pedraza que te hacen olvidarte del estrés de la semana, del tráfico y de cualquier tipo de ruido que no sea el del crepitar de la leña. 

Nosotros llegamos en torno a las 5 de la tarde y después de un paseo de reconocimiento por el pueblo y un café en Pedraza, volvimos para cenar. Y por si ya la tranquilidad del lugar no nos había relajado lo suficiente, encargamos la cena del primer día por el más que módico precio de 15 euros por persona para despreocuparnos absolutamente de todo. A nosotros nos pusieron sopa castellana, una tortilla de patata enorme, dos platos de embutido y queso y una mouse de chocolate de postre. Estaba todo riquísimo y es una maravilla que te lo sirvan en tu propia casa y no tener que salir a ninguna zona común en plan restaurante. ¡Un acierto!

En total, disponen de siete casas en una finca en mitad del pueblo, en el que ya os digo, que no encontramos otro entretenimiento más que el de los paseos por el campo, y disfrutar de la paz y la tranquilidad, pero está muy cerca del puerto de Navafría, Segovia, Pedraza, Sepúlveda, las Hoces del Duratón o La Granja si queréis hacer turismo por la zona. Aunque si preferís hacer ejercicio, la casa dispone de unas bicicletas de libre uso para dar un paseo por los alrededores o acercaros a Matabuena que tiene más servicios. 

Las casas son sencillas pero acogedoras y tienen todo lo que puedas necesitar: todo tipo de menaje en la cocina, batidora, lavavajillas, tostador de pan, un poco de café, té, azúcar y los básicos para no tener que ir cargando con toda la casa. Además, tienen una sala cerrada genial para hacer barbacoa en invierno que se abre al jardín en verano. Nos encantó porque está muy bien acondicionada y te permite disfrutar de una buena carne sin congelarte en el intento. 

Estuvimos muy a gusto todo el fin de semana, pero tengo que destacar la comodidad de la cama, que no siempre está garantizada en este tipo de alojamientos, y la calefacción, que junto con el calorcito de la chimenea mantiene la casa en todo momento a una temperatura estupenda.

Las casas son geniales en invierno, pero volveremos sin duda en verano a disfrutar de los porches que tienen todas las casas orientados a las zonas comunes, estupendos con sus muebles de madera y cojines tostados comodísimos para sentarse a comer a medio día o cenar en verano. Además, tuvimos la mala suerte de encontrarnos el restaurante que había en frente de la casa, Codex Calistinus, cerrado, así que otra excusa más para tener que volver. 


 







Precio casa El Porche Sur: 360€ dos noches para 4 personas.
El portón Segoviano
Calle Egido, 23
Cañicosa (Matabuena)
Tfno. 676 467 319  //  608 051 390
http://www.portonsegoviano.com

lunes, 4 de febrero de 2013

Casas do Sal

Como ya os había adelantado en otras entradas, el verano pasado estuvimos en el Alentejo. La zona por la que nos movimos no es demasiado turística y nos resultó muuuy difícil encontrar un alojamiento que nos gustase, así que aunque estaban algo retiradas de la costa, elegimos las Casas do Sal como centro de operaciones.

Se trata de una finca de alcornocales a unos 100 km de Lisboa y próxima a Alcácer do Sal. El acceso es algo incómodo ya que se llega a través de una pista forestal que no está pavimentada, pero cuando llegas al destino el traqueteo del viaje compensa: ante tus ojos se levanta una casona típicamente alentejana en la que imperan los colores blanco y azul. El hotel está regentado por una encantadora pareja de lisboetas, que durante el invierno van y vienen según la ocupación y que en el verano se instalan allí con sus dos hijos para disfrutar de las magníficas playas de la zona. 


Realmente es eso, una gran casa en la que podemos hospedarnos unos pocos amigos. Además, al disponer tan solo de ocho habitaciones (4 suites y 4 apartamentos), el ambiente es muy tranquilo y familiar. Todo un lujo en pleno mes de agosto.

Como viajábamos con una niña de tres años, nos asignaron automáticamente un apartamento, concretamente el Apartamento Cereza. Un poco rosa, tal vez... pero acogedor y confortable.


Todo el hotel estaba decorado con gusto y sencillez por su propietaria, Sarah. Por las mañanas era un placer sentarse a desayunar en las mesas al aire libre leyendo una revista o simplemente contemplando las vistas de la finca, ¿no me digáis que no os gustaría estar ahora mismo allí?



Y por la noche, después de un largo día de playa, podías coger un película o un libro de la biblioteca o prepararte tu mismo una copa y anotarlo en una libretita (porque a partir de las 22:00 horas no hay ningún tipo de servicio de habitaciones).

Sin duda, es un lugar ideal si deseáis hacer una escapada para huir del mundanal ruido y disfrutar de la naturaleza. Eso sí, aunque no es el "típico hotel vacacional", hay ciertos guiños que hacen que una gran parte de la clientela fuéramos allí con nuestra prole. A pesar de ello el lugar no pierde ni un ápice de tranquilidad ni de romanticismo. De hecho, tres noches a la semana se organizaban cenas a la luz de la luna mientras los fados sonaban de fondo. 


En resumen, un lugar precioso en el que conoceréis de primera mano la vida y gastronomía alentejana en estado puro. No obstante, no olvidéis que no se trata de un hotel de cinco estrellas sino de un alojamiento rural, por tanto, el lujo es el emplazamiento en sí mismo y lo que la naturaleza te ofrece. 

Casas do Sal
Monte da Boavista 
7580 Alcácer do Sal, Portugal
Tel. 351 932 222 621
Precio temporada baja: a partir de 95 euros
Precio temporada alta: a partir de 180 euros

lunes, 10 de diciembre de 2012

Évora

Nuestras vacaciones del pasado verano transcurrieron por tierras lusas. En ellas encontramos pequeños y grandes tesoros que os iremos descubriendo poco a poco. En la entrada de hoy voy a hablaros de Évora. Una ciudad de la región del Alentejo muy cercana a España y que, por su tamaño, se puede visitar en un día, o si os lo queréis tomar con un poquito más de calma, es ideal para una escapada de fin de semana.

Nosotros decidimos alojarnos en el hotel M'ar De AR Aqueduto, un fantástico hotel situado al ladito mismo de los restos del acueducto romano Agua da Prata. Todo en él resultó perfecto: la moderna decoración, el trato atento de su personal, el riquísimo y variado desayuno y su ubicación, perfecta para recorrer a pie la ciudad, así como por las maravillosas vistas al acueducto que se tienen desde los pasillos, la piscina y algunas habitaciones (no la nuestra...).




Como llegamos a eso de las dos de la tarde de un caluroso día de agosto, decidimos guarecernos un par de horas del sofocante calor alentejano y disfrutar de la piscina y de las zonas comunes. Una experiencia tan agradable que nos supo a poco y nos quedamos con las ganas de probar algún tratamiento del spa que tenía una pinta estupenda.



Ya por la tarde salimos a descubrir la ciudad un poco al azar y sin grandes pretensiones.  Era el final del viaje y tan solo queríamos pasear y saborear aquel momento. A nuestro paso nos encontramos con  la Praça do Giraldo en la que nos detuvimos a tomar un buenísimo café portugués en una de sus terrazas. La Rúa 5 do Outubro, en la que podéis comprar todo tipo de curiosidades y artesanía, nos condujo a la Catedral y al famoso Templo de Diana, una muestra más del paso de los romanos por esta ciudad.

 


Como en Portugal anochece una hora antes que en España y además tienen horarios europeos, más vale no despitarse con la hora de la cena si no queréis volver al hotel con el estómago vacío. El restaurante que elegimos para darnos uno de los últimos homenajes fue Dom Joaquim, conocido por ofrecer comida tradicional del interior del Alentejo, basada en guisos más contundentes, carnes y platos de caza.




El trato del personal fue excepcional y siguiendo sus consejos, yo me pedí cordero asado (el mejor que he comido en toda mi vida) y mi chico un solomillo con salsa de mostaza. El chico que nos atendía sabía bastante de vinos, así que también seguimos sus recomendaciones y tomamos un vino tinto de la zona llamado Monte Maior. Aunque las raciones son abundantes, no nos pudimos resistir a probar sus postres caseros, estaban espectaculares. Terminamos la cena con un café y unos chupitos de licor de bellota. Salimos de allí encantados con el trato recibido, la excelente comida y un más que razonable precio (58 euros).

Y esta fue nuestra primera toma de contacto con Évora, una pequeña ciudad encaramada en una colina, de estrechas y serpeteantes calles blancas por las que merece la pena perderse.





domingo, 11 de noviembre de 2012

Migration Camp y el Serengeti

Es cierto que el lugar que os voy a proponer no es para hacerse una escapadita de fin de semana, pero desde luego es un sitio hasta el que merece la pena dejar volar la imaginación y visitar aunque sea en fotos. Pero si tenéis la oportunidad de visitar el Serengeti, no dejéis de elegir este hotel espectacular. 

Este otoño tuvimos la suerte increíble de visitar Tanzania. Os contaré nuestro recorrido por los distintos Parques Nacionales y el final en la playa, pero quiero empezar casi por el final del viaje porque, además de ser el parque que más nos impresionó, este hotel fue con creces el más especial de todos. 

Los masai conocían esta zona del norte de Tanzania como la "llanura sin fin" y de ahí viene el nombre de Serengeti. Y es cierto que en el Serengeti hay llanuras infinitas que parecen no terminar nunca, pero también paisajes repletos de vegetación que invita a los animales a recorrer kilómetros y kilómetros en busca de estas zonas más verdes según la estación del año. Nosotros visitamos la zona en la época seca y afortunadamente todavía encontramos a muchos búfalos, ñus, cebras, jirafas, elefantes... migrando hacia el norte del Parque ya en Kenia. Un espectáculo.






Otro de los regalos del Serengeti, fue esta escena de dos leonas con seis cachorros a los que estuvimos contemplando durante media hora. No podíamos separarnos de su lado. Fue increíble...


Y por supuesto, no puede uno irse del Serengeti sin acercarse al río Mara para intentar ver a los animales cruzando. Nosotros no tuvimos la suerte de que se animaran a dar el paso a pesar de que estuvimos esperando algo más de una hora, mientras comíamos. Pero mereció la pena ver el espectáculo dantesco de docenas de animales muertos mientras intentaban cruzar, acompañado de un olor indescriptible, todo ello aprovechado por buitres, hienas, cocodrilos y demás carroñeros. El ciclo de la vida...


Y al final del día, después de tantas emociones, llegaba la recompensa. El Migration Camp es un hotel con tiendas sobre una base de madera que se encuentra situado a los pies del río Grumeti, lo que añade un plus a este magnífico hotel, pues garantiza animales muy cerca y puesto que los hoteles no están vallados, pueden acercarse a las cabañas con toda naturalidad. Es genial llegar después de un día de traqueteos interminables y sentarse en su formidable terraza a tomar un vino o una cerveza mientras escuchas a los hipopótamos chapoteando en el río. 


                              


Esta era nuestra cabaña, era preciosa, pero si algo era realmente espectacular era bajar a desayunar y encontrarte a una jirafa haciendo lo propio entre los árboles. 



Nuestra terraza desde la que escuchábamos a los leones y desde la que vimos a un hipopótamo pastando una noche a un palmo de la cabaña. 





Las zonas comunes eran igual de espectaculares que el resto del hotel. La recepción del hotel junto a la piscina y el restaurante estaban abiertas para poder disfrutar de las vistas tomando algo o cenando. 



Fue genial poder disfrutar un par de noches de este hotel genial y de este parque impresionante. Es de esos sitios donde uno cruza los dedos para poder volver algún día. Esperemos que se cumpla. 

domingo, 20 de mayo de 2012

Hotel Atrio


Una ocasión especial requiere un lugar especial y este es el que eligió mi chico para darme un sorpresón.
Foto de Carles Allende
Foto de Luis Asín
El restaurante Atrio se trasladó hace unos años desde la zona nueva de Cáceres al casco antiguo de la ciudad y se convirtió en un restaurante con habitaciones, como sus propios dueños indican. Aunque la realidad, es que se convirtió en un maravilloso restaurante hotel de la cadena Relais & Châteaux. Eligieron un edificio tradicional de piedra que conserva por fuera el aspecto medieval de Cáceres, pero por dentro, los famosos arquitectos Mansilla y Tuñón le dieron un aire nórdico que  le confieren un ambiente increíble.
Foto de Luis Asín
Después de pasar el día en el Parque de Monfragüe, llegamos al hotel con mucha gana de descubrirlo.  En recepción, nos recibieron fenomenal y sus dueños salieron a recibirnos ofreciéndonos visitar el restaurante, la cocina y la bodega cuando nos hubiéramos acomodado.
Nos dieron una habitación con vistas al patio interior que nos encantó. El patio es precioso con columnas blancas verticales, repleto de cristaleras y está decorado con plantas aromáticas en macetas de barro. Os recomiendo esta orientación porque es muy tranquila y agradable.
Las habitaciones son amplias y espaciosas. Las paredes recubiertas de madera blanca y el color claro de los muebles ayudan a reflejar la luz natural que entra por las enormes ventanas. Solo contrastan en color negro la televisión, un sofá y un par de butacas y un cuadro precioso de Barjola, en nuestro caso, pues cada habitación está decorada con una obra de arte diferente.
Foto de Luis Asín
Foto de Luis Asín
Foto de Luis Asín
Después de instalarnos, salimos a conocer el resto del hotel, fue una pena que hiciera frío para no poder disfrutar de su terraza superior. Tenía una pinta estupenda...
Foto de Luis Asín
Aunque si como en nuestro caso, el tiempo no acompaña, siempre se puede disfrutar de sus zonas comunes leyendo un buen libro en una tarde fría de invierno o tomando una copa o un aperitivo tranquilamente.
Foto de Luis Asín
Este hotel nos encantó, la arquitectura y la decoración modernísima no le restan ni un poco de calidez. Si buscáis un lugar especial para relajaros y disfrutar de Cáceres, este es vuestro lugar. Todo en Atrio está pensado para ser disfrutado por sus clientes, cuando llegas a la recepción te dicen que quieren que te sientas como en casa y os aseguro que lo consiguen.


El hotel ofrece todas las comodidades que podáis necesitar, incluso, parking privado fuera del casco antiguo que el personal del hotel se ocupa de guardar y llevar a la puerta del hotel siempre que lo necesites. Sin embargo, si preferís no dejarlo en el parking, en las calles aledañas podéis dejar el coche sin ningún problema, puesto que no tienen zona azul.
Precio habitación doble: desde 240€
Atrio Restaurante Hotel
Plaza de San Mateo, 1
10003 Cáceres
Tfno: 927242928
http://restauranteatrio.com/